Sonidos desconocidos desde las profundidades

 

Post  269 - 12 de Mayo de 2010 - Categoría: Curiosidades.

 

En los años sesenta, los EUA dispusieron una serie de potentes micrófonos submarinos (hidrófonos) en puntos estratégicos de los océanos Atlántico y Pacífico, a varios cientos de metros de profundidad. Esta red de espionaje auditivo submarino se denominó SOSUS, Sound Surveillance System. Su misión era “oír” el paso de submarinos soviéticos por dichos océanos y alertar a la marina estadounidense. Actualmente aún se conserva dicha red de hidrófonos pero al finalizar la Guerra Fría se desclasificó el proyecto y se permitió su uso a los científicos: biólogos, oceanógrafos, etc.
A lo largo de los años noventa e incluso en la actualidad, de vez en cuando estos científicos logran captar y grabar sonidos de procedencia desconocida que se pueden localizar a miles de metros de profundidad. Se ha bautizado el más famoso de ellos como “The Bloop” porque es la onomatopeya más similar al sonido registrado. Algunos de estos sonidos se cree que son producidos por terremotos y volcanes subacuáticos ya que todavía no se ha podido llegar a las profundidades más abisales, siendo el fondo de los océanos un misterio mucho mayor para los científicos que el espacio exterior. Pero algunos de estos sonidos desafían a los conocimientos acumulados por los científicos hasta la fecha.
Christopher Fox, de la U.S. National Oceanic and Atmospheric Administration's Acoustic Monitoring Project en Portland, comentó que las ondas de sonido son como las huellas digitales: se puede saber si un sonido ha sido producido por un ser vivo por una serie de “marcas” en ese sonido. Algunos de esos sonidos desconocidos grabados por el sistema SOSUS parecen tener un origen biológico, pero lo más misterioso del caso es que, a juzgar por la intensidad del sonido registrado por los sensibles hidrófonos situados a grandes distancias entre si -que captaron los mismos sonidos y que permitieron localizar la fuente-, se deduce que, de ser sonidos producidos orgánicamente, debería tratarse de un ser marino gigantesco, mucho más grande que una ballena.
Es emocionante ver como entonces resurge con fuerza la romántica idea de la existencia de los monstruos marinos y los kraken, en este mundo que ya casi ha perdido el sentido de la maravilla ante lo desconocido. Incluso algunos se aventuran a nombrar al mismísimo Cthulhu, ya que algunas de las grabaciones se localizaron cerca de la zona donde el escritor de relatos de terror H.P. Lovecraft situó a la mítica R’Lyeh, la ciudad sumergida donde duerme este ser inmortal, que llegó a la Tierra desde las estrellas mucho antes de la aparición de la vida en el planeta, esperando imponer de nuevo su reinado de pesadilla y locura.
Otra hipótesis menos divertida es que también podrían ser sonidos producidos por choques, rozamientos, agrietamientos e inmersiones de grandes icebergs. Estos sonidos pueden quedar atrapados en el denominado Canal De Sonido Profundo, una zona de profundidad submarina donde la presión y temperatura del agua provocan que el sonido quede atrapado y pueda viajar miles de kilómetros horizontalmente sin disiparse verticalmente. Pero por lo que se sabemos actualmente, también podría tratarse de sonidos no registrados anteriormente producidos por animales conocidos que pueden alterar drásticamente su comportamiento sonoro (léase el post “A las focas les gustaría Pink Floyd”).
Podéis escuchar algunos de estos sonidos desconocidos de las profundidades online y juzgar vosotros mismos pero yo ya estoy tratando de memorizar el siguiente verso por si me hace falta en un futuro: ph'nglui mglw'nafh Cthulhu R'lyeh wgah'nagl fhtagn.
Jordi Casadevall

En los años sesenta, los EUA dispusieron una serie de potentes micrófonos submarinos (hidrófonos) en puntos estratégicos de los océanos Atlántico y Pacífico, a varios cientos de metros de profundidad. Esta red de espionaje auditivo submarino se denominó SOSUS, Sound Surveillance System. Su misión era “oír” el paso de submarinos soviéticos por dichos océanos y alertar a la marina estadounidense. Actualmente aún se conserva dicha red de hidrófonos pero al finalizar la Guerra Fría se desclasificó el proyecto y se permitió su uso a los científicos: biólogos, oceanógrafos, etc. 

 

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Espectrograma del sonido The Bloop

 

 

A lo largo de los años noventa e incluso en la actualidad, de vez en cuando estos científicos logran captar y grabar sonidos de procedencia desconocida que se pueden localizar a miles de metros de profundidad. Se ha bautizado el más famoso de ellos como “The Bloop” porque es la onomatopeya más similar al sonido registrado. Algunos de estos sonidos se cree que son producidos por terremotos y volcanes subacuáticos ya que todavía no se ha podido llegar a las profundidades más abisales, siendo el fondo de los océanos un misterio mucho mayor para los científicos que el espacio exterior. Pero algunos de estos sonidos desafían a los conocimientos acumulados por los científicos hasta la fecha. 

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Localización del sonido


Christopher Fox, de la U.S. National Oceanic and Atmospheric Administration's Acoustic Monitoring Project en Portland, comentó que las ondas de sonido son como las huellas digitales: se puede saber si un sonido ha sido producido por un ser vivo por una serie de “marcas” en ese sonido. Algunos de esos sonidos desconocidos grabados por el sistema SOSUS parecen tener un origen biológico, pero lo más misterioso del caso es que, a juzgar por la intensidad del sonido registrado por los sensibles hidrófonos situados a grandes distancias entre si -que captaron los mismos sonidos y que permitieron localizar la fuente-, se deduce que, de ser sonidos producidos orgánicamente, debería tratarse de un ser marino gigantesco, mucho más grande que una ballena


Es emocionante ver como entonces resurge con fuerza la romántica idea de la existencia de los monstruos marinos y los kraken, en este mundo que ya casi ha perdido el sentido de la maravilla ante lo desconocido. Incluso algunos se aventuran a nombrar al mismísimo Cthulhu, ya que algunas de las grabaciones se localizaron cerca de la zona donde el escritor de relatos de terror H.P. Lovecraft situó a la mítica R’Lyeh, la ciudad sumergida donde duerme este ser inmortal, que llegó a la Tierra desde las estrellas mucho antes de la aparición de la vida en el planeta, esperando imponer de nuevo su reinado de pesadilla y locura. 

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Otra hipótesis menos divertida es que también podrían ser sonidos producidos por choques, rozamientos, agrietamientos e inmersiones de grandes icebergs. Estos sonidos pueden quedar atrapados en el denominado Canal De Sonido Profundo, una zona de profundidad submarina donde la presión y temperatura del agua provocan que el sonido quede atrapado y pueda viajar miles de kilómetros horizontalmente sin disiparse verticalmente. Pero por lo que se sabemos actualmente, también podría tratarse de sonidos no registrados anteriormente producidos por animales conocidos que pueden alterar drásticamente su comportamiento sonoro (léase el post “A las focas les gustaría Pink Floyd”).


Podéis escuchar algunos de estos sonidos desconocidos de las profundidades online y juzgar vosotros mismos pero yo ya estoy tratando de memorizar el siguiente verso por si me hace falta en un futuro: ph'nglui mglw'nafh Cthulhu R'lyeh wgah'nagl fhtagn.


Jordi Casadevall

 

 

Podéis escuchar The Bloop en este vídeo

 

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