La música a un volumen muy alto puede promover beber más alcohol en menos tiempo

Post 177 - 23 de Noviembre de 2008 - Categoría: Psicoacústica y cerebro.

 

Quienes dirigen los centros comerciales son muy conscientes de los efectos que el ambiente, del cual la música suele ser un ingrediente importante, puede tener en el flujo de clientes, el volumen de ventas, la elección del producto a comprar, y el tiempo que pasa el consumidor en un área concreta del centro comercial. Ahora, explorando un ámbito distinto al de un centro comercial, un estudio sobre los efectos del volumen de la música en el consumo de bebidas en un bar ha constatado que la música muy alta lleva a beber más alcohol en menos tiempo.


Nicolas Guéguen, profesor de ciencias del comportamiento en la Universidad de Bretaña Sur, en Francia, y sus colegas, visitaron discretamente, durante la tarde-noche de tres sábados, dos bares  en una ciudad mediana localizada en el oeste de Francia. Los sujetos de estudio, 40 varones de 18 a 25 años de edad, no sabían que estaban siendo observados. Los investigadores sólo escogieron a quienes pidieron una cerveza (25 centilitros). Con el permiso de los dueños de los bares, los observadores manipulaban al azar el volumen de la música que allí se escuchaba (40 principales, para entendernos), desde 72 decibelios, considerado normal, a 88, considerado alto, antes de escoger a un participante. Después de que el participante observado abandonaba el bar, de nuevo seleccionaban al azar el volumen de la música y escogían a un nuevo participante.

 

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Los resultados mostraron que los niveles de sonido más altos llevaban a aumentar el consumo de bebidas, y en un menor intervalo de tiempo.


Guéguen y sus colegas tienen dos hipótesis de por qué puede haber ocurrido esto. Una, que concuerda con investigaciones anteriores sobre las interacciones entre música, comida y bebida, es que el volumen alto de la música pudo causar una excitación más alta en los sujetos, que les llevó a beber con más rapidez y a pedir más bebidas. La otra teoría es que la música muy alta pudo haber tenido un efecto negativo en la interacción social en el local, por lo cual los clientes bebieron más porque hablaron menos.

 

 

Eco:
neuromente

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