Experimentos musicales con bebés

 

Post  267 - 2 de Mayo de 2010 - Categoría: Psicoacústica.

 

Existen muchos estudios que explican el beneficio de escuchar media hora al día o más de música en recién nacidos. Estos estudios se realizan en centros hospitalarios buscando la relajación de los bebes. El principal problema que tienen es que parten de la premisa que los bebés escuchan la música como los adultos. Aún desconocemos la capacidad de emoción de los bebés cuando escuchan música, incluso desconocemos si llegan a escuchar todos los sonidos como música, o sea, un conjunto de sonidos organizados temporalmente.

Después de varias pruebas con diferentes estilos de música y tiempo de escucha. He empezado a intuir ciertos comportamientos en mi bebé. Lógicamente no es nada representativo y es una visión muy subjetiva, pero me parece interesante comentarlo.

 

  • Los bebes escuchan todos los sonidos por igual y cuando existen varias fuentes de sonido no tienen la capacidad para discretizar y escuchar el sonido que les interesa. El conocido “Cocktail party effect”, o sea, la capacidad que tenemos los adultos para focalizar un sonido entre muchos otros, ellos no lo pueden hacer. Imagino que no es una capacidad innata sinó que se adquiere.
  • El cerebro de un adulto gasta el 80% de la energía en no dar importancia a todos los estímulos que recibe, ya que si lo hiciéramos nos volveríamos locos. El cerebro de un bebé, presta atención a todo lo que le rodea e imagino que debe de madurar poco a poco para saber que es importante y pasar la información al sistema consciente o quedar en el inconciente.
  • Los bebés escuchan el mundo sin separar los sonidos, sólo concentran su atención al sonido que tienen más volumen. O sea, para llamar su atención tenemos que hablar más alto del nivel de sonido que existe en su entorno.
  • Los bebés prestan más atención a los sonidos de alta frecuencia. Mucha gente cuando habla a un bebé hace entonaciones por encima de su voz normal. Es la manera como se consigue captar su atención. 
  • Silbar a un bebe hace que automáticamente se interesen por el conjunto de sonido que les silbamos, puede ser una canción o sonidos repetitivos que cambian su altura musical. Silbar canciones les encanta y llegan a reconocer la canción al cabo de pocas notas.
  • Muchas veces los sonidos de baja frecuencia los consideran ruido y no llegan a captar su atención porque existen de media y alta frecuencia. Pero cuando sólo existen de baja frecuencia hace que se quede totalmente parado. Los escucha atentamente y observa el entorno como si buscase alguna cosa. Ignoro si es un problema de la poca directividad de las bajas frecuencias o esta relacionado con recuerdos de sonidos en el vientre materno. O quizás los umbrales auditivos de los bebés difieren de los adultos y tienen más sensibilidad a las bajas frecuencias.
  • Sabemos que no escuchamos sólo por las orejas, sinó que escuchamos por todo el cuerpo, ya que el sonido es vibración y nos hace mover. Esto puede tener consecuencias en la escucha de los bebés, ya que sus cuerpos son diferentes y las vibraciones captadas de diferente forma.
  • Cuando un niño escucha un sonido de verdad, se queda parado, toda la atención cerebral se centra en el reconocimiento del sonido. Si es una canción, puede estar quieto unos segundos. Imagino que se activan los procesos de reconocimiento y memoria. Los adultos también lo hacemos, nos paramos a escuchar cuando realmente queremos captar todo el sonido. Este fenómeno se puede confundir con que el sonido les relaja. Ciertas canciones que he puesto a mi bebé, se ha quedado toda la canción sin moverse. Pero una vez ha acabado se ha movido como siempre. No le ha relajado, sinó que ha estado escuchando atentamente.
  • A veces los bebés se duermen en ambientes de mucho ruido. Les llega tanta información que hace que se saturen y queden agotados auditivamente. Este efecto pasa en los grandes centros comerciales, allí no se relajan, sencillamente quedan saturados y desconectan.
  • La entonación es el vehiculo de comunicación más efectivo ya que no entiende el lenguaje sólo su intención comunicativa. De esta manera sólo atiende a ciertas maneras de cantar los mensajes. La musicalidad del mensaje tiene más importancia que lo que se dice. El bebé reacciona favorablemente a ciertas tonadas y a otras no reacciona y se queda expectante al no tener memorizado la melodía ni su significado. La repetición de melodías relacionadas con diferentes acciones les ayuda enormemente a reconocer lo que va a pasar y a confiar en los adultos.
  • La música clásica tiene excesiva información para un bebé y sólo escucha las frecuencias altas y que tengan mayor volumen, entonces llegamos a la conclusión que mucha parte del acompañamiento de las melodías los escucha como ruido de fondo.
  • La música tipo “chill out”, ambient, baladas, canciones de cuna, las puede escuchar en su totalidad ya que no tienen excesivas líneas musicales, son muy sencillas y repetitivas. La repetición les encanta, adivinar o confirmar lo escuchado les da seguridad. Esto también va en contra de la música clásica, pero también del jazz y todo tipo de música que evoluciona en el tiempo.
  • Estuve poniéndole mucha música clásica de diferentes estilos y que no fuera excesivamente expresiva: Erik Satie, Fauré, Mozart, Pachelbel, Sibelius, Copland y Vivaldi, no mostró demasiada atención. En cambio cuando le puse música de los ochenta, con melodías muy “juguetonas” mostró mucha atención y parecía gustarle las repeticiones de sus estribillos. Ciertas melodías son muy pegadizas y hacían sus delicias.
  • La  música Disco, pensada para que no olvidemos su estribillo y para que bailemos sin para, tiene buenos resultados con los bebés. Soy consciente que esta afirmación no va en la dirección de todos los estudios realizados, pero en el caso de mi bebé prefiere los sonidos facilotes y pegadizos a los pasajes orquestarles o pianísticos. Notan que la música es para divertirse.
  • Prefieren sonidos de larga duración, continuos, que los sonidos cortos o impulsivos. Esto estaba acentuado en los primeros meses, a los cuatro esta afirmación ya no tiene tanta validez.
  • Los ritmos marcados, baterías contundentes, polifonías etc, los mantienen más tensos que relajados. Incluso los llega a saturar.
  • Les encanta los cambios de altura musical pronunciados. De hecho cuando empiezan a hacer sonidos ellos mismos, son este tipo de sonidos, con cambios de notas musicales muy separados.
  • El sonido sshh que hacemos para pedir silencio los inquietan mucho. Hace que toda su atención se centre buscando algo, es como una señal de ponerse en guardia. Este tipo de sonido es parecido al ruido rosa, ruido que excita todas las frecuencias y hace que toda nuestra oído interno este trabajando. Para ellos todo este cúmulo de frecuencias debe ser un shoc auditivo.
  • La psicoacústica hace que cualquier sonido que realicemos, pero si tiene delante un muñeco, el bebé piense que sale del muñeco. Tiene poca capacidad de directividad al nacer, pero a los cuatro meses ya la han mejorado, pero por razones psicoacústicas, su cerebro reformula la información que le llega haciendo que piense que esa voz o esa nana que escucha salga del muñeco que tiene delante.
  • No he podido llegar a una conclusión respecto a la música que escuchan cuando están en el feto. Creo que las melodías que canta la madre si la escuchan bien, pero la que se pone mediante altavoces no la perciben nada bien y no las reconocen una vez han nacido. Pero quizás me equivoqué con la música que le puse cuando estaba en el feto. 

 

Estas observaciones son totalmente subjetivas, pero quizás las compartan más lectores. Por eso, aprovechad los comentarios para explicar vuestras observaciones.

 

Aquí tenemos un ejemplo de música que les relaja

 

 

Ejemplo de música que le gusta

 


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