Un sonido vale más que mil fotogramas

Post 45 - 11 de Julio de 2007 - Categoría: Música y arte sonoro

 

La película Lasts days es un biopic de los últimos días de Kurt Cobain. Gus Van Sant, el director, nos presenta al protagonista, Kurt alias Blake, en un paseo inicial vagando erráticamente y hablándose en murmullos. Un paseo donde se relaciona con los cuatro elementos de la vida: tierra, el sendero; agua, el río; fuego, la fogata nocturna; aire, el sonido.

 

Durante toda la película, en la cabeza de Blake hay multitud de sonidos o, más concretamente, una mezcla de los ruidos exteriores con sus ruidos interiores.

 

Un gran trabajo en el diseño del sonido, tanto de las canciones como de los ambientes sonoros. La diseñadora de sonido, Leslie Shatz, nos muestra canciones de todo tipo que se alternan con suelos chirriantes, “coches- mosquito”, canciones religiosas, el musical crepitar de una fogata, motocicletas que distorsionan…, para mostrar como el cerebro del protagonista transforma una motocicleta o una canción inocente en una distorsión aguda e hiriente.

 

Las imágenes, muchas veces, no corresponden a los sonidos que se escuchan. Vemos un bosque pero escuchamos el ruido de coches. Lo que vemos es bonito, pero el sonido nos recontextualiza la situación. Nada es bello, siempre hay ruido, algo que está allí amenazando y que Blake no puede ya quitarse, sólo puede ahogarlo si hace más ruido tocando la guitarra.

 

Irán sucediendo situaciones dentro y fuera de la casa, sin ninguna explicación, sencillamente fluyen, y el sonido se convierte en el gran protagonista y nos describe con mayor claridad su realidad interior. Sonido que ayuda a comprender las largas tomas donde Blake va hundiéndose en una soledad ruidosa.

 

Un homenaje sonoro para un músico tempestuoso.

 

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